El romanticismo a escena

En el Romanticismo, el autor que conjuga teoría y práctica teatral, adelantándose al resto de Europa, es el alemán Goethe. Este autor no sólo escribió obras que forman parte ya de la literatura universal, como Fausto, el mito del hombre que vende su alma al diablo, sino que también reflexionó sobre el hecho teatral, en su novela “Wilhelm Meister”, donde sigue la trayectoria y el aprendizaje de un muchacho que se va a dedicar vocacionalmente al teatro. En esta novela considera que el teatro es el único arte que puede comunicar con multitudes por medio de la poesía.

El mito de Fausto– novela de Goethe

Las obras de Friedrich Schiller, contemporáneo y amigo de Goethe, corresponden al movimiento Sturm und Drang, que preludió al Romanticismo alemán y europeo. Fue durante toda su breve vida dramaturgo y gerente de teatro. Sus obras son dramas históricos, como la primera de ellas, “Los bandidos”, a la que siguieon otras, como “Don Carlos”, “María Estuardo” o “Guillermo Tell

Producción infantil del Gran Teatre del Liceu
Representación Don Carlos

En Francia el Romanticismo en el teatro llega con el escándalo por el estreno de “Hernani”, de Víctor Hugo, en 1830. Hugo fundirá la tragedia y la comedia en el género llamado drama, como ya hicieran antes los alemanes, siguiendo la línea del teatro barroco; desdeña las reglas clásicas aristotélicas, de tanto vigor en Francia, interesándose más por el color local, el carácter de los personajes y su simbolismo.


“El Romanticismo es el liberalismo en literatura” – Víctor Hugo

Hugo además defiende la total libertad del autor para sus creaciones. La representación de su obra “Hernani” dividió al público francés en partidarios del clasicismo y partidarios de la libertad romántica, en una verdadera batalla campal que se repitió durante las cuarenta y cinco representaciones que tuvo la obra.

En España, los románticos se sintieron atraídos, como los europeos, por dramas históricos de escenarios insólitos, tenebrosos o exóticos, por personajes malditos, y por las tragedias en el que el amor y el destino llevan a los protagonistas a un desenlace desastroso. Uno de los grandes autores del teatro romántico español es José Zorrilla, que recrea de nuevo la figura del seductor demoníaco don Juan, en su obra “Don Juan Tenorio”, donde por primera vez el protagonista es salvado por el amor de doña Inés, y no condenado como sus antecesores.

La obra del Don Juan de José Zorrilla también cuenta con adaptaciones cinematográficas. En concreto, a través de este botón se llega a un enlace en el cual poder visualizar la misma.


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Lo que el siglo XIX trajo al teatro

Siglo XIX

El salón del teatro de la ciudad era el lugar de reunión de toda la sociedad, no solo la acomodada, atraía incluso a la gente de pueblos cercanos.

En esta época se crean nuevos teatros, se diversifican las tendencias teatrales. Hay un mayor acercamiento del público a los actores, y se encuentran nuevas técnicas de actuación y representación.

El siglo XIX es una época de cambio en Europa, pues se produce una revolución política, social y económica, además de la llamada “revolución industrial”, que hace variar la composición social de los pueblos.

Para el teatro es un siglo de progreso, en primer lugar en el arte de escribir teatro. Se buscaba un cambio y una mejora artística, y al mismo tiempo aparecen nuevos auditorios, un público formado por la burguesía y las capas populares, generalmente poco instruidas, que buscaban en el teatro una forma de entretenimiento, de evasión.

Representación teatral en el siglo XIX

Los autores pasaron del Clasicismo al Romanticismo, y de éste al Realismo; aparece incluso, a fin de siglo, un teatro naturalista, mientras algunos autores crean un teatro poético y otros hacen vislumbrar ya el Expresionismo.

En esta época se crean nuevos teatros, que, sin embargo, disminuyen de tamaño, lo cual escénicamente es muy significativo, pues ese hecho diversifica la oferta de tendencias teatrales y crea una mayor cercanía del auditorio con el actor. 

OBRA: “UN PASEO ROMÁNTICO”

La obra tiene muy poca representación escénica y está interpretada por Blanca Portillo y José Coronado. La obra y su trama consiste en realizar un recorrido por el siglo XIX, a través del cual la gente será incitada a reflexionar sobre el contexto social y cultural que englobaba a la sociedad en aquella época y sobre muchas cosas que no están resueltas 200 años después. La obra es una crítica social y un análisis de la época.