Molière y el clasicismo francés

Nació en París en 1622. Crea sus obras en la línea de la comedia dell´arte. Tuvo éxito con las farsas donde critica a poderosos sectores burgueses.

Algunas de las comedias en las que recrea vicios y defectos encarnados en personajes convertidos en prototipos universales son:

“Tartufo”: sátira contra la hipocresía religiosa. Escrita en verso. El protagonista es un farsante que finge bondad y se gana la confianza de un viejo beato quien le acoge en su casa y lo quiere casar con su hija.

“Don Juan o el festín de piedra”: recreación del personaje libertino y conquistador que había usado por 1ª vez el español Tirso de Molina en El Burlador de Sevilla. Molière dota a este personaje de rasgos propios del ambiente cortesano francés, pero mantiene en él la falta de escrúpulos de quien está por encima de cualquier ley o convención moral. El mito de don Juan alcanza mayor difusión durante el Romanticismo, en poemas de Lord Byron, y así como José de Espronceda se basa en este personaje para construir a Don Félix de Montemar en El estudiante de Salamanca.

El misántropo: obra que critica el mundo superficial y frívolo de la buena sociedad parisina.

“El enfermo imaginario”: obra en la que critica: la falsedad, centrada en el ejercicio de la profesión médica (un burgués hipocondríaco, despilfarra su fortuna en servicios médicos y boticarios de conocimientos obsoletos) y su mujer finge que le quiere esperando su muerte para heredar su fortuna; los matrimonios de conveniencia y el abuso de la autoridad paterna (la hija es forzada a casarse con un médico necio, mientras ella está enamorada de otro joven).

“El avaro”: es una comedia en 5 actos escrita en prosa en la que se satiriza la avaricia, crítica a los matrimonios de conveniencia y al abuso de la autoridad paterna. El protagonista (con la avaricia como defecto) prepara un matrimonio descabellado y contrario a la voluntad de sus hijos (quienes desean casarse con sus amores). Al final, el empeño de estos y con la intervención de otros personajes, desbaratan los planes del necio protagonista. La pasión que domina a un tipo individual, lo lleva a adquirir el rango de prototipo universal. Estilo natural en el lenguaje, expresividad, viveza, tono conversacional. Cada personaje se expresa según su condición y nivel.

Advertisements

El romanticismo a escena

En el Romanticismo, el autor que conjuga teoría y práctica teatral, adelantándose al resto de Europa, es el alemán Goethe. Este autor no sólo escribió obras que forman parte ya de la literatura universal, como Fausto, el mito del hombre que vende su alma al diablo, sino que también reflexionó sobre el hecho teatral, en su novela “Wilhelm Meister”, donde sigue la trayectoria y el aprendizaje de un muchacho que se va a dedicar vocacionalmente al teatro. En esta novela considera que el teatro es el único arte que puede comunicar con multitudes por medio de la poesía.

El mito de Fausto– novela de Goethe

Las obras de Friedrich Schiller, contemporáneo y amigo de Goethe, corresponden al movimiento Sturm und Drang, que preludió al Romanticismo alemán y europeo. Fue durante toda su breve vida dramaturgo y gerente de teatro. Sus obras son dramas históricos, como la primera de ellas, “Los bandidos”, a la que siguieon otras, como “Don Carlos”, “María Estuardo” o “Guillermo Tell

Producción infantil del Gran Teatre del Liceu
Representación Don Carlos

En Francia el Romanticismo en el teatro llega con el escándalo por el estreno de “Hernani”, de Víctor Hugo, en 1830. Hugo fundirá la tragedia y la comedia en el género llamado drama, como ya hicieran antes los alemanes, siguiendo la línea del teatro barroco; desdeña las reglas clásicas aristotélicas, de tanto vigor en Francia, interesándose más por el color local, el carácter de los personajes y su simbolismo.


“El Romanticismo es el liberalismo en literatura” – Víctor Hugo

Hugo además defiende la total libertad del autor para sus creaciones. La representación de su obra “Hernani” dividió al público francés en partidarios del clasicismo y partidarios de la libertad romántica, en una verdadera batalla campal que se repitió durante las cuarenta y cinco representaciones que tuvo la obra.

En España, los románticos se sintieron atraídos, como los europeos, por dramas históricos de escenarios insólitos, tenebrosos o exóticos, por personajes malditos, y por las tragedias en el que el amor y el destino llevan a los protagonistas a un desenlace desastroso. Uno de los grandes autores del teatro romántico español es José Zorrilla, que recrea de nuevo la figura del seductor demoníaco don Juan, en su obra “Don Juan Tenorio”, donde por primera vez el protagonista es salvado por el amor de doña Inés, y no condenado como sus antecesores.

La obra del Don Juan de José Zorrilla también cuenta con adaptaciones cinematográficas. En concreto, a través de este botón se llega a un enlace en el cual poder visualizar la misma.