Nuevas tendencias

Es constante en el teatro de todos los tiempos, la búsquedas de temas humanos. Se han ampliado las fronteras y los horizontes, se han ido desbloqueando tabúes. Las nuevas tendencias se aprecian, a primera vista, más en el modo de presentar y versionar esos temas, en el tratamiento de temas viejos y nuevos con nuevas miradas.

No se abandonan las obras clásicas: trágicos griegos y romanos, siglos de Oro español e inglés…, Moliere y Goldoni no faltan, ni tampoco esporádicas muestras del romanticismo alemán con Schiller. La mayoría de estas obras son revisitadas, versionadas, manipuladas (a veces muy bien), musicalizadas…, etc.  Todas estas acciones han acercado las obras a un público que tiene ya en su experiencia teatral algo más que el verso bien dicho. En algunos casos se ven enriquecidas por una sobria escenografía que las potencian, o por un espacio simbólico que nos revela más de lo que dice, o por un cambio de época que nos lanza a la cara la vigencia del problema, o por una loca fiesta que nos habla de las alegrías del ser humano, sin ocultar sus ridículos disparates.

Se mantienen presentes los clásicos llamados modernos: Lorca, Rodoreda, Ibsen, Norén, Bernhard, Weiss, Beckett, Chejov…, en Europa. O’Neill, Miller en America, entre muchos otros. Afortunadamente crece la creación con autores ya maduros pero aún activos o con valores que no cesan de nacer.

Se tratan los temas más actuales como:

– La guerra: su  continua y creciente presencia, y sus secuelas de represión, muerte, odios internos y externos, culpabilizaciones históricas, rechazo a los refugiados. Recuerdo rápida y escuetamente, Purga, de Sofia Oksanca, sobre las purgas de Stalin en Estonia; 

Purga
Incerta Gloria – de Joan Sàles

Incerta gloria, del novelista Joan Sàles, Más ceniza, de Juan Mayorga, sobre la guerra civil española; Nadia, la lucha de Nadia Ghulam por sobrevivir en el régimen talibán de Afganistan, siendo mujer;  Cain y Abel, de Marc Artigau, sobre el alud migratorio y la inmisericorde recepción de Europa a las víctimas de las mismas situaciones que occidente ha ayudado a crear… entre otras.

Cain y Abel – de Marc Artigau

– Otra de las temáticas se desarrolla en torno al terrorismo, pasado y actual, sin olvidar el terrorismo de estado, como el que se muestra en Mujer no reeducable, de Stéfano Massini, sobre la persecución y asesinato de la periodista rusa Anna Politkovskaia por denunciar las intervenciones de los gobiernos sobre la población; o en Creo en un solo dios, del mismo autor, sobre la trágica estupidez humana (casi eterna) de matarse los unos a los otros en nombre de Dios, aquí por ejemplo en la Franja de Gaza; Los corazones puros, de Joseph Kessel, dramatización del cuento Mary de Cork, una casi onírica memoria de cómo las ideas pueden matar el amor en la Irlanda del IRA.


Mujer no reeducable, de Stéfano Massin
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Experimentando se llega a buen puerto, y escenario

A finales de los años sesenta una serie de autores huyen del realismo en intento de contactar con la vanguardia. Es preciso mencionar la influencia del teatro universal contemporáneo: el teatro épico, del absurdo, que plasma en la escena la falta de sentido de la existencia humana por medio de obras sin argumento coherente con personajes que hablan en medio de disparatados escenarios, el teatro de la crueldad, que a través de lo violento, lo macabro, o desagradable pretende sacudir al espectador poniéndolo en contacto con las realidades ocultas del inconsciente y el teatro independiente, que proliferó aquí en los últimos años de franco, con grupos formados por jóvenes universitarios críticos con la dictadura entre los cuales algunos aun se mantienen en activo.

Entre los dramaturgos vanguardistas españoles hay que citar:

Francisco Nieva, que supo añadir las influencias extranjeras a un profundo conocimiento de la literatura española, en obras de delirante argumento, imaginación opulenta y sorprendente expresión.

A través de este enlace podréis visitar el sitio web de Francisco Nieva y ver algunas de sus obras más características.

Ha estrenado casi siempre en Francia ante la imposibilidad de darse a conocer en España, representa el experimento más audaz y original del teatro español posterior a la guerra civil. Supone una rebelión frente al mundo actual, considerado irracional, absurdo e injusto, por ello se niega a aceptarlo, complaciéndose en desmontar sus más arraigadas creencias. Sus personajes oscilan entre la ternura y la crueldad, el amor y la muerte… valiéndose de un lenguaje que ofrece una apariencia infantil, cercana al teatro del absurdo y del humorismo de Jardiel y Mihura. Mencionamos “ Pic Nic”, “ El triciclo” y “ El laberinto”.

El triciclo de Fernando Arrabal
El laberinto de Feranando Arrabal


La contemporaneidad y sus límites

Teatro contemporáneo

La segunda mitad del siglo XX vuelve a traer consigo una renovación del arte, aunque en esta ocasión su foco no está en Europa, sino en Estados Unidos. La característica principal de esta etapa es que se integran todas las artes (pintura, fotografía, música, etc.) y se rompe con la idea de que el teatro solo puede ocurrir en una sala.

Así nace la performance. Cualquier situación que involucre cuatro elementos básicos: tiempo, espacio, el cuerpo del artista y una relación entre el artista y el público puede ser considerado arte performático.

Performance Marina Abramovi´c

Además, en las artes escénicas, a la vieja primacía del autor y del director se impone la creación colectiva, incluyendo también al público. El happening busca que el público deje de ser espectador para ser partícipe. Para que esto pueda ocurrir, es indispensable que la obra no se presente terminada (como sí ocurre en una performance), por lo que su desarrollo depende de la improvisación.

Y como siempre, hay quien prefiere volver a lo esencial. Jerzy Grotowski, director polaco, mantiene que el teatro no puede competir con los avances tecnológicos, el cine y la televisión. Por tanto, debe elegir la pobreza de decorados o vestuarios, a favor de la riqueza física e interpretativa del actor, y de la relación establecida entre actor y espectador. Su teoría se llamó ‘teatro pobre’. Este se centra sobre todo en el trabajo del actor antes que el de la puesta en escena.

El teatro contemporáneo engloba toda la producción dramática del siglo XX. Con el declive de la aristocracia y el auge de la burguesía, surge un nuevo público para el teatro, que demanda temas y formas distintas al melodrama (que hasta entonces triunfaba en los escenarios). Por si fuera poco, el mundo se ve sacudido por dos guerras mundiales, que obligaron a muchos dramaturgos a tomar un punto de vista más social o político en sus obras. Las teorías varían mucho según la época y el país, pero hay una regla común a todo el teatro contemporáneo: se acabaron las normas del pasado.

El teatro moderno se remonta en realidad al siglo XIX. En los escenarios triunfaban las divas Sarah Bernhardt y Eleonora Duse, y la mayoría de los espectadores iba al teatro para mirarse unos a otros en lugar de para ver la representación… En este contexto, Richard Wagner obliga a los teatros a apagar las luces de sala, y desarrolla el concepto ‘Gesamtkunstwerk’ (obra de arte total). Sostiene que se deben integrar la música, el teatro y las artes visuales, y que todos los elementos (luz, decorados, etc.) deben apoyar la obra, en lugar de estar relegados a un segundo plano detrás de los cantantes.

Muestra internacional de Danza y Teatro Contemporáneo en Ciudad Real

Fuente: http://blog.teatroscanal.com/2017/01/31/que-es-teatro-contemporaneo/



Lo social y su puesta en escena

El teatro social promueve el protagonismo de las personas, facilita el aprendizaje colectivo desde las experiencias humanas y supone un instrumento para la participación activa en la transformación de la realidad.

Es una ayuda efectiva, dinámica y participativa que fomenta la reflexión, la motivación,la participación, el espíritu crítico, la mejora de las habilidades sociales y la confianza en las propias capacidades, el trabajo en equipo, los valores como la solidaridad, el respeto, el diálogo, la interculturalidad y todo aquello sobre lo que se necesite o se quiera intervenir.

Alfonso Sastre

Escritor, dramaturgo, ensayista, guionista cinematográfico español, perteneciente la llamada Generación del 50. Su trayectoria personal se ha caracterizado por su compromiso político y social y la denuncia del régimen franquista hasta el fin de la dictadura.

Obra “La Mordaza” de Alfonso Sastre

Entre otras de sus obras se encuentran: “La taberna fantástica” (1983), “El pan de todos” (1960); “Las noches lúgubres” (1964); “Crónicas Romanas” (1996); “Muerte en el barrio” (1973), etc.


Lo absurdo llevado a escena: Ionesco y Beckett

El teatro del absurdo se preocupa por el individuo y la sociedad, sin embargo no hay un compromiso con esta, no aporta soluciones, solo reflejar el sinsentido de la condición humana a través de argumentos sin significado, diálogos repetitivos y el uso del humor como instrumento crítico. Usa las caricaturas, la hipérbole, y la concentración de acontecimientos en obras de un solo acto.

Eugène Ionesco

Se propone reducir al absurdo las realidades más desagradables de la vida para dejarlas en evidencia. Los temas de sus obras nacen de su propia experiencia. La obra La lección –protagonizada por un profesor y una alumna muy peculiares- está basada en sus vivencias como profesor de francés.

Representación de “La cantante calva” en una obra dirigida por Luis Luque

El tema de la obra es la incapacidad del propio ser humano de comunicarse unos con otras y es expresada a través de un diálogo repleto de frases inconexas, las cuales en sí misma carecen de significado.

Samuel Beckett

“He aquí el hombre íntegro arremetiendo contra su calzado cuando el culpable es el pie” – Esperando a Godot

Esta obra publicada en 1953 presenta la angustiosa situación de dos personajes que esperan a algo o a alguien que nunca llega y que se ha interpretado como la divinidad. En esta obra aparecen las principales preocupaciones del autor: la incomunicación, la angustia, la falta de significado de la vida, etc. Experimenta con un lenguaje reducido a la máxima simplicidad, lleno de humor amargo y corrosivo. Los diálogos son entrecortados y confusos y los decorados son esquemáticos y simples. Además, la concepción del tiempo desaparece.

Esperando a Godot

Las crisis existencialistas: Sartre y Camus

El teatro existencialista o del compromiso social es una manifestación más dentro del movimiento filosófico y cultural que surge en la Europa de posguerra (que no acababa de alcanzar la paz por la guerra fría). Este tipo de teatro se centra en la preocupación por el individuo en sociedad, enfrentado a los problemas de su tiempo, como la guerra o la pobreza, en unas obras en las que la técnica se pone al servicio del texto.

Jean-Paul Sartre

“Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es”- Jean Paul Sartre

Una sus obras más importantes: Las moscas (1943), recrea el mito de Orestes y Electra (que intentan vengar la muerte de su padre Agamenón). Se trata de una obra contra el autoritarismo y supone una crítica contra la guerra. En ella trata temas como el arrepentimiento, la angustia y la libertad.

Mito de Orestes y Electra

Albert Camus

En sus obras refleja el absurdo de la condición humana, pues no encuentra el significado de la existencia. La más importante de sus obras teatrales: Calígula(1944), que toma la evolución del emperador romano hacia la crueldad, como ejemplo del absurdo, y en la que ejerce una feroz crítica del autoritarismo.

El teatro español en la 2ª mitad del siglo XX

Al acabar la guerra civil Lorca había muerto y valle-Inclán no producía, además figuras ya consagradas marcharon al exilio. El teatro empieza a recuperarse, vigilado de cerca por la censura, por lo que surge un nuevo conjunto de tendencias con nuevas figuras.

Entre los autores del exilio se registra una amplia variedad de estilos cuyo factor común es el recuerdo permanente de España desde el destierro.

– El teatro realista que evoluciona del vanguardismo al compromiso social.

– El teatro existencialista o intelectual que plantea cuestiones intemporales: el desastre de la 2 GM hace que el hombre se sienta perdido en un mundo sin sentido, y ese pensamiento propicia la búsqueda de nuevas formas teatrales que expresen la angustia y desesperación y surgen corrientes como el teatro existencialista y el teatro del absurdo. 

– El teatro poético o simbolista donde destaca Alejandro Casona. A este autor por edad e influencias literarias le corresponde la generación del 27, ya que junto con Lorca intentó la renovación de la escena española. 

Lorca en el teatro

Sería uno de los más influyentes y populares miembros de la Generación del 27. De joven destacaría con sus obras “Canciones” y “Romancero gitano”. Aunando folclore y modernidad, encontraría el reconocimiento del público. Sus numerosos viajes, principalmente al continente americano, le ayudaron a enriquecer y profundizar en la realización de sus obras, como la ya citada Poeta en Nueva York. Pero a partir de 1935, su obra tomó un carácter más dramático.

Fundó su propia compañía teatral La Barraca, poniendo en escena grandes clásicos. Allí se representarían sus propias obras, Bodas de Sangre, Yerma, o La Casa de Bernarda Alba. Esta trilogía será catalogada como una de las obras maestras del siglo XX.