Bertold Brecht

Su oposición al nazismo y su vinculación con el marxismo lo llevó al exilio desde 1933 hasta 1948, año en que formó el Berline Ensamble. En su teatro intenta evitar que el público tenga una respuesta emocional y lo fuerza a contemplar la obra desde una perspectiva racional, para asegurar el valor didáctico de la misma, a través de técnicas como: la tercera persona, la utilización de un narrador, los apartes, la interrupción de la acción, la importancia del gesto o las máscaras. Mezcla el lenguaje coloquial con formas poéticas, la prosa y el verso en formas libres.

Con frecuencia Brecht utiliza temas históricos, pues un público que presta atención a sucesos del pasado y reflexiona sobre ellos aprende importantes lecciones sobre su presente. En lugar de sentir, el público tiene que pensar, lo que tampoco descarta inicialmente los movimientos emocionales, los cuales hay que sobrepasar con la ruptura de la ilusión para adoptar una actitud indagadora y crítica.

Los temas son: el poder, la guerra o la justicia. Destacan grandes obras como Galileo Galilei (1939), El círculo de tiza (1944) y Madre Coraje y sus hijos (1941).

El autor reflexiona sobre la guerra a través del personaje de una mujer, Madre Coraje, para la que la guerra es el estado natural, el que le permite ganar su sustento, pero no se da cuenta de que la contienda le arrebata mucho más de lo que gana.

Teatro épico de entreguerras

Entre los dramaturgos alemanes que asistían inquietos al ascenso del nazismo, surge un teatro que reacciona contra el teatro antirracionalista de las vanguardias. Es un teatro de denuncia, usado para resolver los problemas políticos y sociales, por eso implica al espectador, lo enseña. Se le denominó Teatro épico o dialéctico y sus máximos representantes Erwin Piscator y Bertolt Brecht.

Erwin Piscator

En otras obras, el origen es una parábola, un cuento moral, como en “La persona buena de Setzuan”, que muestra la dificultad de ser civilizado y honrado en un mundo que no lo es, o “El círculo de tiza caucasiano”, donde se defiende una idea de la justicia, con la cual los bienes deben ser de quienes saben utilizarlos.

La persona buena de Setzuan

Brecht no divide sus obras en actos, sino en escenas independientes, de estructura propia; una escena puede ser una discusión, una narración, una acción realista, una canción o un recitado; todo ello se une y relaciona exclusivamente por el tema básico de toda la obra.

Respecto a la puesta en escena, Brecht precisaba de recursos especiales y muy variados para la creación de su teatro épico; por ello recurrió a las antiguas convenciones del teatro desde sus orígenes: el coro griego, el teatro barroco, formas del teatro oriental y elementos tomados del circo, del cabaret y del payaso. A todo ello incorpora adelantos de la técnica del siglo XX, como las proyecciones de diapositivas, las voces grabadas, las películas, que conviven con las canciones, la danza y la pantomima. Quería superar el teatro de ilusión haciendo que el público fuera siempre consciente de que se hallaba ante un espectáculo, viendo una representación que había sido preparada y organizada cuidadosamente para someterla al análisis. Usa luz blanca general y directa; hay telones a medio correr que muestran el fondo del escenario y hasta la estructura teatral, objetos de utilería gastados, que sugieren su uso previo, escenarios giratorios, todo ello a la vista del público para romper el hechizo dramático en cuanto se crea.

Fuente: https://arteescenicas.wordpress.com/2010/03/22/teatro-siglo-xx-teatro-epico/

Advertisements

One thought on “Bertold Brecht

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s